EL CRISTIANO Y EL PECADO

EL CRISTIANO Y EL PECADO

 

EL CRISTIANO Y EL PECADO

Amados hermanos:

Este es un tema al cual tenemos que prestar mucha atención. He notado una gran confusión entre predicadores, con relación a este tema. Creo que la gran mayoría de los cristianos no entienden, cuándo una porción bíblica se está refiriendo a algo material en este mundo, o está hablando de algo para nuestro futuro, es decir, que se refiere al mundo espiritual. Cuando estudiemos la biblia, siempre debemos tener esto presente, o de lo contrario, entraremos en confusión. Les presentaré algunos ejemplos de lo que aquí estoy tratando:

1 Juan 1:8: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.”

1 Juan 1:10: “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso y su palabra no está en nosotros.”

A veces escuchamos algunos predicadores que citan ciertas escrituras con un énfasis, que verdaderamente nos confunden. Llega a nuestras mentes la pregunta, ¿este predicador desea la salvación del pecador, o qué? Una de estas citas es:

Romanos 6:23a: “Porque la paga del pecado es muerte.”

Generalmente citan sólo esta parte, pero no dicen la parte que corresponde a nosotros los cristianos. La segunda parte de este versículo es:

Romanos 6:23b: “mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

La paga del pecado es muerte, por lo tanto, Jesús murió en la cruz del Calvario por nosotros. Ya nuestra deuda ha sido pagada. Hebreos nos dice:

Hebreos 8:12: “Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.”

Hermanos, ruego a Dios que abra todo oído y entendimiento espiritual, para que este mensaje sea entendido. Aquí, el apóstol Juan nos asegura que todos somos pecadores, sin sacar una sola persona. Es bueno señalar que estamos hablando de cristianos, lavados en la sangre de Cristo. Entiendo que es un poco confuso para el cristiano común, cuando en esta misma carta, el mismo apóstol Juan nos dice:

1 Juan 3:6: “Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que pea, no le ha visto, ni le ha conocido.”

1 Juan 3:8-9: “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.”

Comencemos hablando sobre 1 Juan 1:8 y 10, donde Juan nos afirma que somos pecadores. Aunque hemos aceptado a Jesucristo y hemos recibido salvación y vida eterna, continuamos en este mundo. Mientras estemos aquí, estaremos sujetos a las situaciones y condiciones de este mundo, aunque ahora somos extranjeros y peregrinos. Mientras estemos aquí, estaremos en un lugar al cual ya no pertenecemos. Aquí, debido a circunstancias ajenas a nuestra nueva naturaleza espiritual, en ocasiones cometeremos actos considerados como pecados. Esto podrá suceder en algún descuido nuestro, pero no será algo habitual, porque ya nosotros no practicamos el pecado.

Cuando la Palabra nos dice que somos pecadores, quiero recalcar que se está refiriendo a actos involuntarios que cometemos, por estar todavía sujetos a las circunstancias de este mundo caído. El apóstol Juan nos dice que debemos pedir perdón a Dios por esos actos pecaminosos que cometemos, aún siendo cristianos. Hay algunos grupos religiosos que alegan que ya no tenemos que pedir perdón a Dios, porque allí en la cruz del Calvario, Jesús nos lavó con su sangre de todo pecado pasado, presente y futuro. Creo que sí tenemos que continuar pidiendo perdón a Dios, aunque ya hemos sido perdonados, para efectos de la salvación y vida eterna. El apóstol Juan nos dice:

1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

Aquí el apóstol Juan está dirigiéndose a cristianos, y aconsejándonos a confesar nuestros pecados, sabiendo que seremos perdonados. Luego Juan continúa exhortándonos sobre tratar por todos los medios de apartarnos del pecado, pero como él mismo entiende, mientras estemos bajo estas circunstancias volveremos a pecar. Entonces nos advierte:

1 Juan 2:1: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.”

Comparando 1 Juan 1:8 y 1 Juan 1:10 con 1 Juan 3:6 y 1 Juan 3:8-9, diré que los primeros dos versículos se refieren a efectos aquí en la tierra y los otros dos se refieren al mundo espiritual. En este mundo tendremos que pagar las consecuencias del pecado, como cualquier otro pecador. Para el mundo espiritual, ya Jesucristo pagó por todos nuestros pecados en la cruz del Calvario. Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro único y exclusivo Salvador, somos lavados en la sangre de Jesucristo, y borra todos nuestros pecados.

Cuando Dios nos mira, ya no nos ve a nosotros mismos, sino que ve a Jesucristo al frente nuestro. Por esta razón es que espiritualmente somos santos. En este mundo debemos vivir de manera diferente a la que vivíamos antes de ser cristianos. Ahora debemos consagrarnos al Señor y tratar de penetrar lo más profundo posible en el reino de Dios. Esto lo lograremos si cada día de nuestras vidas nos ponemos en las manos del Señor.

¡Que el Señor bendiga a todos!

Por: Pastor Álvaro Rolón