nicolaítas

La Doctrina

La Doctrina de los Nicolaítas

En el año 500 D.C. surge una de estas herejías, pero es necesario discutirla un poco más profundo por el gran daño que hizo, y aún hoy día continúan haciendo. Esta herejía se conoció como, “La doctrina de los nicolaítas”, la cual divide a la iglesia, separando los sacerdotes o el clero, de los laicos, como dos clases diferentes con estratificación y jerarquía. En las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo no encontramos estas divisiones. Dividieron el Cuerpo de Cristo. Desde los comienzos de la iglesia, se nos había enseñado que entre el pueblo cristiano teníamos que hablar la verdad con amor y sinceridad los unos con los otros. Todos participaríamos como miembros de un solo cuerpo. Esta doctrina separa a sacerdotes cuya palabra sería infalible; ellos se catalogaban como más santos, perfectos y más grandes, es decir, una clase aparte. Los laicos tendrían menor valor y poder que los sacerdotes.

Advertencia
Hago este paréntesis para alertar a algunos ministros que aún hoy día, sin saberlo, están sosteniendo y practicando la doctrina de los nicolaítas. Me estoy refiriendo a los que por ser ministros, se consideran intocables y reclaman su infalibilidad. Les escucho reclamar que a ellos no los juzga nadie, sino el Señor. Para mí, están dividiendo el cuerpo de Cristo, reclamando superioridad e infalibilidad. En la iglesia del Señor, en la dispensación de “la gracia” no encontramos esa superioridad o grandeza que reclaman algunos, debido al ministerio que ejercen o a la posición que ocupan. Podemos describir esta postura como una de índole herética por estar en contra de las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo y de su evangelio. En Apocalipsis 1:5b-6ª, dice:

“Nos amó y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre”.

Esta escritura nos revela que estas bendiciones fueron y son para todos los cristianos en general. Todos los cristianos somos amados por nuestro Señor Jesucristo; nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y a todos nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre. erma
Hermanos, no importa el ministerio al cual hayamos sido llamados, todos somos parte del cuerpo de Cristo, con igual valor ante el Señor. Él no separa los miembros de su cuerpo en superiores e inferiores. Los nicolaítas hicieron esta separación y hoy día, los ministros que desean ser considerados superiores a los otros miembros del cuerpo de Cristo, continúan endosando esta herejía.

Otras Herejías
En el año 526 D.C. se introduce la práctica de “extremaunción”, que se realizaba a personas que ya estaban a punto de morir. En el 593 D.C., “el purgatorio”, que era un lugar intermedio entre la tierra y el cielo. La persona que moría, tenía que purgar sus pecados en este lugar antes de ir al cielo. Con rezos, velas, velorios, misas y la intervención de sacerdotes, se podría salir de ese purgatorio e ir al cielo. Desde luego que todo esto tendría un costo monetario para la familia del muerto, el cual iría a las arcas de la iglesia. El hombre, guiado por sus ambiciones, siempre está inventando algo para quitar las posesiones de otros.

Una de las formas que utilizan los religiosos para quitar el dinero a los creyentes, es tocando las partes sentimentales y emocionales de las personas, con herejías y otras mentiras. Estas prácticas siempre se continúan ejerciendo de una u otra forma, inclusive en la iglesia evangélica de hoy día.
Otra herejía tuvo su comienzo en el año 585 D.C., la cual se sigue practicando hasta el día de hoy. En un sínodo franco celebrado en Macon, los diezmos fueron exigidos y establecidos legalmente. Años más tarde Carlomagno les dio plena sanción legal. (“Historia de la Iglesia Cristiana”, Williston Walker. Casa Nazarena de Publicaciones. Pág. 208).

Las Tesis de Martín Lutero
Desde el año 1507 comenzaron las ventas de indulgencias para levantar fondos para la construcción de la nueva basílica de San Pedro. En 1514 se renovó esta venta. Había ciertas personas autorizadas para predicar sobre el costo y el poder de las indulgencias. Muchas de las personas que poseían este permiso, se aprovechaban de esto para su propio beneficio. A través de la compra de indulgencias, estas personas prometían la salvación eterna y si el alma estaba en el purgatorio, su inmediata liberación. Al comprar las indulgencias, cualquier pecado quedaría perdonado, sin importar la magnitud. En 1517, Martín Lutero envió una carta al arzobispo de Magdeburgo, explicándole la corrupción y abusos de los predicadores de las indulgencias, y adjuntó las 95 tesis.
Lutero clava las 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg y se anuncia la discusión de las mismas. Estas tesis fueron minuciosamente analizadas. Lutero señaló detalladamente los diferentes puntos negativos que tanto él y gran parte del resto del clero y los laicos, habían identificado con relación a la venta de indulgencias. Infundir temor en el ser humano es una de las formas más fáciles para manipularles. Estos mercaderes prometían sacar las almas del purgatorio y darles salvación eterna a través de la compra-venta de indulgencias.

“Serán eternamente condenados junto con sus maestros, aquellos que crean estar seguros de su salvación mediante una carta de indulgencias.” Tesis 32.

Para mí, esta tesis está basada en el hecho de que quien confíe en la efectividad de estas indulgencias, está desestimando a nuestro Señor Jesucristo como el único camino al Padre. Creo que la tesis 36 arroja más luz sobre la ineficacia de estas indulgencias, y sobre el poder de la gracia de Dios.

“Cualquier cristiano verdaderamente arrepentido, tiene derecho a la remisión plenaria de pena y culpa, aún sin carta de indulgencia.” Tesis 36.

“Las indulgencias apostólicas deben predicarse con cautela para que el pueblo no crea equivocadamente que deban ser preferidas a las demás buenas obras de caridad.” Tesis 42.

Deseo hacer un comentario sobre lo expuesto aquí hasta este momento. Comienzo comparando la venta de indulgencias con la imposición del diezmo, ya sea en forma directa o indirecta. Generalmente, lo anterior se hace indirectamente, sembrando ideas o conceptos en la mente de las personas de una manera implícita. Se habla de cumplir con “el pacto”, dejando entender indirectamente las malas consecuencias de no cumplir. Se habla de fidelidad, de tal manera que la persona es guiada a entender que si no diezma y ofrenda “generosamente”, no le está siendo fiel al Señor. No se les dice directamente cuál será la consecuencia de su infidelidad, pero se le insinúa en forma tal, que la persona lo captará como si se le hubiese dicho de la forma más clara o literalmente.

Si entregas las primicias, se asegura el resto de “la cosecha”. En esta época, algunos ministros señalan las primicias como: el primer cheque completo que cobras en el año. También te dicen que cuando ofrendas, diezmas, entregas primicias, etc., estás bendiciendo a tu futura generación. Lo contrario a todo lo anterior es muy fácil deducirlo, es decir, si no cumples con lo que ellos demandan, no bendices a tu futura generación y quizás alguno puede agregar que les estás maldiciendo.
Hoy día pagan las indulgencias a través de diezmos y algunas ofrendas involuntarias (digo involuntarias porque son motivadas por manipulación), de la misma manera que en aquella época la gente compraba indulgencias. Es muy fácil manipular al ser humano, utilizando argumentos espirituales y religiosos, sin importar su capacidad intelectual, nivel de escolaridad, profesión, posición social o económica, etc. Muchas personas dirán que podrán manipular a otros, pero no a ellos. La triste realidad es que muy pocos logran desatarse o escapar de esos lazos. Los que se exponen a las enseñanzas, predicaciones, testimonios y todo tipo de maquinaciones de estos ministros expertos manipuladores, “en el nombre del Señor”, los cuales no tienen temor de Dios, tarde o temprano serán presa fácil. Estos ministros inescrupulosos son modernos vendedores de indulgencias, camuflados tras bastidores.
En algunas de estas 95 tesis de Lutero, queda claramente establecido que es de mayor valor e importancia ayudar al pobre y al que está necesitado, que la construcción de templos y muchas otras actividades que se realizan en las iglesias, usando el nombre del Señor como excusa.

“Debe enseñarse a los cristianos que no es la intención del Papa, en manera alguna, que la compra de indulgencias se compare con las obras de misericordia”. Tesis 42.

La intención original de Lutero no fue dividir la iglesia. En estas tesis vemos la forma respetuosa y reverente de dirigirse al Papa y a sus otros superiores. Si aplicamos esta tesis a nuestra situación actual, podríamos decir que la acción de pagar diezmos y ofrendar a la iglesia, no es una obra de misericordia, si este dinero no es utilizado para ayudar a los pobres como se hacía en la iglesia primitiva. Lutero considera como verdadera prioridad de la iglesia, las obras de misericordia tales como ayudar al pobre y al necesitado, etc., y no la construcción de suntuosos templos. Estas indulgencias tenían como propósito principal la construcción de la nueva basílica de San Pedro.
Este caso es semejante a lo que ocurre hoy día con ministros que continuamente acosan al pueblo de Dios, demandando de ellos diezmos, ofrendas y ofrendas especiales para diferentes proyectos, tales como construcción o ampliación de templos, etc. En ocasiones, antes de terminar un proyecto, estos ministros ya tienen otro en mente o en planos. Cuando ven que el otro ministro hizo un templo mayor y compró mucho terreno, ya comienzan a decirle a la congregación, que “Dios les reveló” sobre otro proyecto. Si el ministro de la competencia tiene tantos ministerios en su congregación, entonces comienzan a inventar todo lo que pueden. Algunos de estos “ministerios” o inventos humanos son utilizados para entretener y mantener ocupados a los miembros para que sigan pagando diezmos y ofrendas.

“Hay que instruir a los cristianos que, aquel que socorre al pobre o ayuda al indigente, realiza una obra mayor que si comprase indulgencias”. Tesis 43.

El mensaje de esta tesis no necesita de mucha explicación. Debe servir para aclarar la mente de aquellos ministros que ponen sus actividades, construcción, viajes al exterior y su bienestar económico por encima de socorrer y ayudar al pobre.

“Si oyereis hoy su voz; no endurezcáis vuestros corazones”. Hebreos 3:8 (Salmo 95:7b-8ª).

Hermano ministro, recibe esta palabra, abre tu corazón con mansedumbre, ponte en las manos del Señor. Apártate de orgullo, vanidad, vanagloria, etc., cambia tus motivaciones de agradarte a ti, a agradar al Señor.

“Debe enseñarse a los cristianos que el que ve a un indigente y, sin prestarle atención da su dinero para comprar indulgencias, lo que obtiene en verdad no son las indulgencias papales, sino la indignación de Dios”. Tesis 45.

Son algunas más las tesis que señalan el error que cometían los cristianos al querer cumplir con indulgencias en lugar de ayudar y socorrer al indigente y necesitado. Creo que lo que se ha dicho hasta aquí, debe bastar para tener claro cuál debe ser nuestra verdadera prioridad en cuanto a nuestro deber como cristianos.

“Debe enseñarse a los cristianos que si no son colmados de bienes superfluos, “están obligados a retener lo necesario para su casa” y de ningún modo derrocharlo en indulgencias”. Tesis 46.

Cada vez que vuelvo a leer estas 95 tesis de Lutero, me siento más firme en la creencia de que la situación que reinaba en el tiempo de Lutero, es semejante a la que tenemos hoy. Algunos ministros predican y predican como los religiosos de aquella época, con el principal propósito de recaudar fondos monetarios. Acusan a los cristianos que ya sea que no pueden, o que no sienten diezmar y ofrendar grandes cantidades, de no tener ge, de mezquinos, desobedientes, ingratos, irresponsables, etc. Se les exige a los cristianos que tengan fe, lo cual en realidad es lo que esos ministros necesitan. En la tesis grandes riquezas, es decir, bienes superfluos, deben retener lo que tienen para las necesidades de su casa y no derrocharlo o malgastarlo en indulgencias. Esto es igual al que no gana, ni tiene suficiente para cumplir con las necesidades de su hogar y es manipulado para dar lo poco que tiene en diezmos y ofrendas para iglesias.

“Debe enseñarse a los cristianos que la compra de indulgencias queda librada “a la propia voluntad y no constituye obligación”. Tesis 47.

Como ocurre hoy con la exigencia de diezmos y ofrendas, aquellos religiosos hacían pensar a los cristianos de aquella época, que les era necesario comprar indulgencias. Esto lo hacían al igual que se hace hoy día apelando indirectamente a lo espiritual y a la conciencia humana. Aquí Lutero alude a la voluntad de quien deseaba o no comprar indulgencias. En realidad, esa llamada “voluntad”, hay que ponerla entre comillas, porque al manipular a una persona emocionalmente, se le controla la voluntad.

“Debe enseñarse a los cristianos que si el Papa conociera las acciones de los predicadores de indulgencias, preferiría que la basílica de San Pedro se redujese a cenizas antes que construirla con la piel, la carne y los huesos de sus ovejas.” Tesis 50.

Lutero nos da a entender que para él, el papa no sabía de los abusos y manipulaciones de los predicadores de indulgencias. Nos dice que si el papa estuviese consciente de lo que se estaba haciendo, preferiría no hacer ninguna basílica a costillas del pueblo. En aquel tiempo había una ventaja que no tenemos los protestantes. Aquellos abusadores tenían una persona que les podía detener, pero la mayoría de nosotros los evangélicos o protestantes no tenemos ese gobierno central humano. Cada ministro independiente o cada concilio formulan sus propias reglas, sean justas o injustas. Pido al Señor que sea Él quien se revele a ministros que estén abusando y lastimando al pueblo cristiano para satisfacer su ego.

“Oféndese a la Palabra de Dios, cuando un mismo sermón se dedica tanto o más tiempo a las indulgencias que a ella”. Tesis 54.

Transportando esta tesis a nuestros días, sólo es necesario cambiar la palabra “indulgencias” por “diezmos” y ciertas “ofrendas” abusivas, que no proceden voluntariamente de un dador alegre. Si resumimos muchas de las predicaciones, podremos encontrar que la idea central y todo lo dicho gira alrededor de diezmos y ofrendas. Hermano ministro arrepiéntete, tú que sabes que esto es lo que estás haciendo; vuelve a la senda antigua, pide al Señor que ponga o que aumente tu amor por las almas. No eches fuera las almas que el Señor te da, exprimiéndoles, presionándoles económicamente. Un día el Señor nos pedirá cuentas; recuerda la parábola del “padre de familia que demanda el fruto de su viña” (San Mateo 21:33-41, San Marcos 12:1-9, San Lucas 20:9-19, Isaías 5:1-7).

“Por ello, los tesoros del evangelio son redes con las cuales en otros tiempos se pescaban a hombres poseedores de bienes”. Tesis 65.

“Los tesoros de las indulgencias son redes con las cuales ahora pescan las riquezas de los hombres”. Tesis 66.

He comentado sólo algunas de las 95 tesis, pero en realidad mi deseos es ir una por una, porque cada una de ellas señala una situación negativa que también está presente hoy día. Escucho a muchos ministros predicar y enseñar sobre los defectos de la iglesia en aquella época, de la forma cómo se unió al imperio romano y todas las barbaridades y abusos que cometieron. Estoy de acuerdo con esa realidad, pero también veo que esos ministros continúan ejerciendo las prácticas que surgieron en aquel tiempo y de aquella unión. Me estoy refiriendo a que fue el imperio romano, quien para complacer a ministros materialistas ambiciosos en el año 585 D.C., resucitó las exigencias de diezmos.

La información completa de este suceso se encuentra en el libro “En la Gracia”. Es una locura, una presunción pensar que Jehová Dios no le reveló a Jesucristo, ni a los apóstoles, ni a los discípulos, ni a toda la iglesia primitiva, lo que algunos ministros hoy quieren reclamar como una revelación. Hermanos, no se dejen engañar; fue en el año 585 de la era cristiana, que el imperio romano volvió a imponer los diezmos que pertenecían a la ley. Es muy fácil para ministros manipuladores, apelar a lo espiritual y a lo emocional para convencer a la iglesia a practicar lo que nuestro Señor Jesucristo cumplió por nosotros en la cruz del Calvario.
Me imagino la persecución que tendría que sufrir Lutero por su obediencia a la voz de Dios. Sé que tendré persecuciones también, pero por obedecer al Señor estoy dispuesto a todo. Sé que el Señor me fortalecerá y me guiará a liberar a tantos oprimidos por los manipuladores. Recomiendo y aconsejo leer todas las 95 tesis de Lutero, porque pueden arrojar mucha luz sobre los problemas o retos presentes. Amén.

Por, Pastor ALVARO ROLÓN