La Reproducción y Herencia

La Reproducción y Herencia

Tema: La Reproducción y Herencia

En el libro de Génesis, el Señor nos revela la forma en que todo fue creado y en especial, los seres vivientes.

En la creación, cada vez que Dios se refiere a un organismo en particular, especifica, “según su género, según su especie”, es decir, que Dios no creó un caos de confusión, sino que todo siguió un orden. En Génesis 1:26-29 se nos relata sobre la creación del hombre y de la mujer.

En esta porción bíblica no se detalla el acto de creación del hombre y la mujer como se describe en Génesis 2:7, 18, 21-25, pero ambas porciones bíblicas se complementan. En esta segunda narración del acto de la creación del hombre, al principio no se encuentra la orden de Génesis 1:28ª, “Y los bendijo Dios, y les dijo:

Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla”. En la segunda descripción de la creación del hombre y la mujer, la orden de “creced y multiplicaos” se complica debido a la caída del hombre. “A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti”. Génesis 3:16. Estas dos escrituras se complementan implícitamente.

Podemos llegar a la conclusión de que al principio, es decir, antes de la caída, la mujer tendría sus hijos con muy poco dolor. He llegado a esta conclusión porque si el Señor en Génesis 3:16 dice que multiplicaría en gran manera los dolores en las preñeces, significa que aunque menos, pero sí existía el dolor en las preñeces.

Jehová Dios creó todos los seres vivientes, las plantas, los organismos protistas, los microorganismos, animales y su máxima creación, el hombre. Una de las características que poseemos los seres vivientes es la capacidad que Dios nos dio para reproducirnos, y es algo muy hermoso y fascinante poder apreciar las diferentes formas o maneras que nos proveyó para hacerlo. Dios nos dio formas tan simples como la división o fisión de organismos unicelulares microscópicos, como la reproducción por esquejes en algunas plantas, etc.

Lo que más nos interesa aquí es la reproducción animal, la cual en algunos casos de animales superiores es muy similar a la humana. Posiblemente algunas personas no les agrade esto, pero Dios quiso hacerlo así y nada lograremos con tratar de evitarlo. De ninguna manera este hecho nos baja al nivel de los animales. Nosotros somos creación especial de Dios, por cuanto podemos razonar y el Espíritu de Dios está dentro de nosotros y no de los animales.

Entiendo que nuestro cuerpo físico fue creado por Dios de manera similar al de los animales, debido a que tenemos que convivir en un mismo ambiente, bajo unas mismas condiciones o circunstancias. Se podrían escribir muchos libros concernientes a nuestra similitud con los animales y en especial con los superiores. Tenemos sistemas similares anatómica y fisiológicamente, tales como los sistemas nerviosos, digestivos, esquelético, auditivo, respiratorio, y prácticamente todos los demás. Respiramos el mismo aire, y por tanto, necesitamos un sistema respiratorio similar. Consumimos más o menos los mismos alimentos, y por tanto, necesitamos un sistema digestivo similar, etc.

Al sistema que más énfasis daremos en este libro es al sistema reproductor. Como mencioné anteriormente y en el caso del sistema respiratorio, digestivo y otros, el sistema reproductivo en los animales superiores también es similar al del hombre. Repetimos que en su sabiduría, Dios lo quiso así y por tanto no es algo denigrante ni vergonzoso. Los señalamientos que hago a continuación se refieren tanto a los seres humanos como a los animales.

Las relaciones sexuales

Como he señalado en la parte titulada, “El Lecho Sin Mancilla”, Dios no es un Dios de confusión. Él creó todo en orden y con unos propósitos específicos. El Señor creó nuestros cuerpos físicamente compuestos por células que forman tejidos; tejidos que forman órganos; órganos que forman sistemas; y los sistemas que componen al individuo, ya sean al ser humano o algunos animales. Ahora nos referiremos al sistema reproductor, tanto en el ser humano como en los animales superiores.

Dios creó a los seres vivientes, y luego de esa creación los dotó de un sistema para continuar procreándose o multiplicándose. De igual manera hizo con nosotros los seres humanos. Nuestros órganos reproductores primordiales o más importantes son los testículos en el hombre y los ovarios en la mujer. Estos son los más importantes, porque en ellos se producen las células reproductivas, los espermatozoides en el hombre que son contenidos en el semen, y los óvulos en la mujer. Los otros órganos del sistema son accesorios que sirven para lograr que se una el espermatozoide al óvulo y ocurra la fecundación.

Creo que debo señalar que en los animales también se producen espermatozoides y óvulos. En el estudio de la Biología podemos apreciar la sabiduría de Dios y su poder creador. En los seres vivientes que se reproducen sexualmente, en cada célula somática hay un número específico de cromosomas (células del cuerpo). Los seres humanos tenemos 46 cromátidas, las cuales se hayan unidas en pares conocidos como alelos, y cada par se conoce como un cromosoma. El proceso conocido como meiosis es el responsable de mantener este número en cada especie.

En la formación de óvulos y espermatozoides, es decir, nuestras células reproductoras, estas 46 cromátidas se separan y cada célula reproductora tendrá sólo 23 cromátidas. Por tanto, al unirse un espermatozoide con 23 cromátidas, y un óvulo con otras 23 cromátidas, se forma una célula con 46 cromátidas, o sea, 23 pares o alelos que son los cromosomas. De esta manera es que se conserva el número de cromosomas en el ser humano y también en otras especies. Estas células del cuerpo, que no son las reproductoras, se conocen como células somáticas y se reproducen por otro método llamado mitosis.

El sistema reproductor en el ser humano consta básicamente de los testículos y el pene en el hombre, y los ovarios y la vagina en la mujer. Creo prudente señalar que ni la boca ni el ano son órganos sexuales reproductores, ni el recto es vagina. Estos pertenecen al sistema digestivo, la boca como el comienzo, y el ano como el final de este sistema. Vuelvo a recalcar que Dios no es Dios de confusión, que Él todo lo hizo en orden. Violar o desobedecer el orden establecido por el Señor es un acto de rebelión.

Hoy día, debido a la complejidad de nuestros sistemas económicos, y la vida moderna, muchas cosas han cambiado. Actualmente, tanto el hombre como la mujer, generalmente tienen que salir a trabajar para poder sufragar los gastos del hogar. Este hecho imposibilita que muchas cosas se hagan de acuerdo con la creación y el orden establecido por Dios. Muchos sicólogos relacionan algunos desórdenes o trastornos emocionales y síquicos con el hecho de que la gran mayoría de los niños(as) no son amamantados por sus madres. Hay ocasiones en que las madres podrían amamantar a sus hijos, pero no lo hacen con el fin de cuidar su estética o su figura, y prefieren usar la leche de animales.

Debido a nuestro sistema económico y moderno de vida, hoy en día, se ha roto con los roles del hombre y de la mujer establecidos en la Biblia. Creo que debemos meditar, antes de aceptar o promover el abandono del orden “divino anticuado” creado por Dios. El hecho de habernos apartado de muchos de los postulados bíblicos, ha creado innumerables aberraciones en nuestras generaciones.

La Palabra aconseja al matrimonio, que no se niegue el uno al otro, y de hacerlo, debe ser de mutuo acuerdo. Las relaciones sexuales no son para manipularse el uno al otro, ni para chantajear. Debemos tener presente que estas relaciones, al igual que otras, han sido creadas por Dios con un buen propósito. Que el Señor nos bendiga y nos ayude a vivir una vida recta delante de Él. Amén.